El chocolate puede aumentar la producción de serotonina, la hormona de la felicidad, por cuya falta una persona puede experimentar depresión. Otra hormona de la felicidad que nos da el chocolate es la endorfina, alivia el estrés psicológico y el dolor.

Por lo tanto, si te sientes moralmente insignificante, triste o ya escuchas la depresión golpeando a tus espaldas, mejor prepárate un megachocolate. Por ejemplo, muffins con chispas de chocolate.

“A la salida” recibirás un delicioso postre que consentirá tu paladar y te levantará el ánimo. Especialmente si lo fortalece con la bebida adecuada, por ejemplo, cacao o café recién hecho.