Color naranja brillante, textura aireada y sabor seductoramente delicado: para comenzar el día con una cazuela fragante con calabaza y queso, ¡no se arrepienta de despertarse antes!

Este apetitoso plato no solo da saciedad durante varias horas, sino también una porción de nutrientes y vitaminas. Después de todo, la calabaza contiene una gran cantidad de betacaroteno, fósforo y potasio. Y el requesón satura el cuerpo con proteínas y calcio.

Para preparar la cazuela, elija nuez moscada, es bastante dulce y tiene un olor agradable. Para darle al plato una textura más suave, use arroz en lugar de harina de trigo. La calabaza y el queso combinan a la perfección con las frutas secas: pasas, albaricoques secos, ciruelas pasas. ¡Siéntase libre de agregarlos a la cacerola y disfrutar de nuevos sabores!
PREPARACIÓN
1. Lave la calabaza, séquela y córtela por la mitad. Coloque la mitad de la calabaza (unos 500 g) en una bandeja para hornear y hornee en el horno durante 30 minutos a 180 ° C.

Después de eso, use una cuchara para elegir la pulpa de calabaza caliente en un recipiente hondo.

2. Agregue requesón, huevos, una pizca de sal, vainilla y azúcar regular y harina. Batir todos los ingredientes con una batidora hasta que quede suave.

3. Engrase una fuente para horno con mantequilla, espolvoree con sémola. Extender la masa de calabaza y queso.

4. Precaliente el horno a 180 ° C y hornee la cacerola durante 35-40 minutos, hasta que esté dorada.

5. Espere hasta que el pastel se enfríe un poco, espolvoree con azúcar en polvo, córtelo en trozos y extiéndalo en platos.

Rocíe con crema agria y disfrute hasta la última miga